Tal como se mencionó previamente, la psicología económica se centra en el estudio de la conducta económica sus antecedentes y consecuencias.
Según van Raaij (1999), “la conducta económica está relacionada con el uso de recursos escasos, tales como el dinero, el esfuerzo y el tiempo en operaciones de intercambio para lograr beneficios”.
Sin embargo, la psicología económica no pretende constituirse en la teoría central del comportamiento humano. A diferencia de ello, pretende brindar explicaciones interdisciplinarias a comportamientos que han sido solo parcialmente explicados por la economía y/o psicología, o bien en las que la consideración de una de estas ciencias ha mostrado escaso poder predictivo.
Probablemente para entender mejor lo que pretende la psicología económica como disciplina científica, es necesario conocer sus antecedentes históricos. La psicología económica es potenciada por el escepticismo de los economistas en relación con la “racionalidad” como meta-teoría en los modelos económicos.
Es una respuesta interdisciplinaria que busca explicar la evidencia empírica que contradice la racionalidad en el comportamiento económico y la negación del impacto de las variables psicológicas y culturales en el comportamiento económico. La psicología económica pretende aportar solidez teórica y empírica a las predicciones del comportamiento económico a través de la comprensión de como las variables psicológicas -las percepciones, motivaciones, actitudes, preferencias, proceso de toma de decisiones, escogencia y satisfacción-, participan en la conducta económica.
Daniel Kahneman – Psicólogo Economista
Prof. Dr. W.F. vanRaaij
Hoogleraar
Faculteit Sociale Wetenschappen
Psychologie en Maatschappij
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