“Soy científico social antes que economista, y científico antes que científico social, y – eso espero- ser humano antes que ninguna otra cosa…
Al igual que las naciones, las disciplinas son un mal necesario que permite a los seres humanos de racionalidad acotada simplificar las estructuras de sus metas y reducir sus decisiones a límites calculables. Pero el provincianismo acecha por todas partes y el mundo necesita desesperadamente viajeros internacionales e interdisciplinarios que transmitan los nuevos conocimientos de un enclave a otro” (Simon, Herber A.,1977, c.p. Szenberg, M. ,1997).
Un tema usual en las “discusiones” en relación con la psicología económica es su definición y campo de estudio.Desde una perspectiva histórica, la psicología económica surge como disciplina científica debido al interés de los economistas por encontrar mejores explicaciones al comportamiento económico. En particular, por la dificultad de la economía para sostener modelos teóricos eficaces partiendo del paradigma del “Homo oeconomicus”, interés que confluyó con la evolución de la psicología como ciencia empírica.
Con la insuficiencia de la economía como ciencia social para dar cuenta del fenómeno con precisión, confluye por tanto un interés público por explicar el comportamiento económico.
Una revisión introductoria del tema puede encontrarse en Quintanilla, I. y Bonavía, T.; 2005, pero podemos considerar por lo menos tres razones por las cuales surge una nueva disciplina.
El comportamiento económico implica conductas de naturaleza social por tanto, para su explicación, requiere de la consideración del comportamiento individual y del contexto en la que se desarrolla.
Dada la variedad y complejidad que implica el comportamiento económico y los avances logrados en la economía, resultaba crucial lograr un “vaso comunicante” entre la psicología y la economía que permitiera aprovechar los avances de ambas disciplinas para explicar mejor el fenómeno.
Por otra parte, los economistas fueron los primeros en reconocer las falencias de sus explicaciones y por tanto la colaboración de los psicólogos debe entenderse históricamente como una invitación a abordar el comportamiento económico como objeto de estudio.
De hecho, en sus orígenes se hablaba de economía psicológica, sociología económica y algunas otras combinaciones en las que la contribución de la psicología era limitada. El creciente interés en el trabajo conjunto para lograr mejores aproximaciones metodológicas y teóricas abrió la posibilidad de otorgar mayor relevancia a lo psicológico.
Existen posiciones radicales según las cuales, la Psicología económica es una rama de la Psicología social aplicada al estudio de las “conductas económicas”. Esta posición se ha visto reforzada por el uso que ha hecho la economía de las teorías de atribución, actitudes y motivación para explicar fenómenos económicos.
La diversidad de tópicos en la investigación en el área ha requerido de contribuciones de otras disciplinas de la psicología tales como: la psicología cognitiva, la psicología conductual, etc.
La necesidad de desarrollar explicaciones y predicciones parsimoniosas y científicamente relevantes potencia la existencia de la Psicología económica como campo de estudio.
Aún cuando la psicología se ha interesado por la explicación del comportamiento en general, el comportamiento económico no había sido abordado como un fenómeno particular. La investigación aplicada en psicología social no había desarrollado esfuerzos por entender el comportamiento económico como fenómeno singular.
Por otra parte, “lo económico” constituía para los psicólogos un “predicado” y por tanto factor de bajo interés explicativo, siendo visto como “verbo” para la sociología y la economía.
La relevancia de la economía en la vida de las personas y el impacto creciente de lo económico en la vida doméstica de los individuos y las familias resultó en una mirada más atenta de los psicólogos hacia lo económico.
Aún así, hoy día persisten dos “barcos”. El de los psicólogos y el de los economistas. ¿Qué aporta la Psicología Económica en este contexto?
Continuamos en la próxima entrega.
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