“Soy científico social antes que economista, y científico antes que científico social, y – eso espero- ser humano antes que ninguna otra cosa… Al igual que las naciones, las disciplinas son un mal necesario que permite a los seres humanos de racionalidad acotada simplificar las estructuras de sus metas y reducir sus decisiones a límites calculables. Pero el provincianismo acecha por todas partes y el mundo necesita desesperadamente viajeros internacionales e interdisciplinarios que transmitan los nuevos conocimientos de un enclave a otro” (Simon, Herber A.,1977, c.p. Szenberg, M., 1997).
Ya no recuerdo cuando descubrí que mi gran pasión intelectual y personal es el SER HUMANO en todas sus dimensiones.
De muy joven recuerdo mi curiosidad por el comportamiento de mi entorno, por entender sus motivaciones y también por ser parte del “movimiento” que se produce cuando se juntan más de dos personas.
Comencé indagando en la filosofía, cuestionando (y luego aceptando) mi herencia religiosa, participando activamente en movimientos sociales y como derivado de mi inquietud social, planteándome estudiar Sociología…, de hecho algún estudio formal en esa área seguí. Pero nada me apasionó tanto como la psicología.
Desde que empecé a adentrarme en la Psicología como ciencia, siempre he encontrado un terreno fértil para entender el comportamiento de las personas, los grupos, las organizaciones y la sociedad.
Esa aproximación diversa sobre “lo que es la persona y la explicación de su comportamiento”, que se puede encontrar en las distintas disciplinas de la psicología, me ha corroborado la dificultad permanente de ser sujeto y objeto en el quehacer científico, me ha motivado a la búsqueda de respuestas y a celebrar con entusiasmo las pequeñas victorias que esta comunidad científica logra a través de la investigación rigurosa y el cuestionamiento permanente de las “verdades” sociales. Por sobre todas las cosas me ha acompañado en mi propia búsqueda de nuevas formas y respuestas a numerosas preguntas.
Seguramente como ciencia estamos entre los más criticados y posiblemente los que menos “followers” (para utilizar términos de actualidad) conseguimos en el entorno moderno. Como humanos nos gustan las certezas y la psicología en su desarrollo científico ha mostrado -tal vez como la que más- que la búsqueda de una teoría unificada que explique todo lo humano es un ejercicio que se antoja estéril.
Encuentro pocas áreas de la ciencia moderna que desarrollen el pensamiento crítico en forma tan feroz, que muestren tanta pasión y disciplina en la búsqueda de respuestas y que a la vez, entre sus “practicantes” se busque con tanto ahinco el rigor científico en cualquiera de sus aproximaciones empíricas. También encuentro pocas áreas científicas en las que se reúnan tantas personas a quienes les interesa desarrollar respuestas que ayuden a la gente a mejorar su vida, aliviar el dolor humano y en general mejorar el entorno social para el pleno desarrollo del hombre.
Estas características que distinguen a la psicología, son aquellas que en mi práctica profesional he pretendido que también me identifiquen a mí.
Soy Licenciada en Psicología con un Master en Psicología orientada a la investigación y con estudios formales en Psicología Económica en la universidad de Exeter. Mi práctica profesional ha estado siempre orientada a la psicología de las organizaciones, siendo éstas de carácter público o privado y con clara orientación hacia el desarrollo institucional o de los RH.
También he tenido la oportunidad de participar de actividades académicas en mi “alma Mater” la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela), universidad a la que debo mi formación.